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Drama, Familia, Inmigración

FEMENINO, SINGULAR

Película de Xavi PUEBLA, España, 2026

Crítica de Véronique Gille, traducción adaptada

Duración: 91 min.

Año: 2026
País: España
Dirección: Xavi Puebla
Guion: Xavi Puebla, Mireia Vidal, Jesús Méndez
Música: Isabel Latorre
Fotografía: Albert Pascual

Reparto: Vico Escorcia, Nora Navas, Kasia Kapcia, Sergio Caballero, Mònica Almirall, Carles Sanjaime,
Género: Drama social

      Nayeli, una joven mexicana exiliada en Barcelona, ​​trabaja como empleada doméstica para una adinerada familia catalana, aparentemente comprensiva y de mente abierta. Cada mes, envía una parte considerable de su salario a México para ayudar a Arturo, su pareja, a abrir su futuro restaurante. Todo está bien en el mejor de los mundos posibles hasta que Nayeli se enfrenta a una decisión inesperada que la pondrá al mando de su propio destino. Ahora le queda a la película de Xavi Puebla desarrollar esta historia. Femenino, singular desde este punto de vista no termina de ser convincente. Cuantas más escenas se suceden, más pierde fuerza la película.

      La película toma un camino bastante tranquilo y poco arriesgado, desvelando gradualmente los problemas de la joven mexicana. Tampoco tiene mucha profundidad, pero las dos actrices principales, Vico Escorcia (Nayeli) y Nora Navas (Andrea), cumplen bien su cometido. Así, al igual que la heroína, algo ingenua, la película se queda en la superficialidad, conformándose con un producto aceptable que pone de manifiesto sus limitaciones. Se abordan varios temas: desde la representación de las condiciones laborales y el pluriempleo de los inmigrantes, hasta sus relaciones con las instituciones y los empleadores, pasando por el lento proceso de aprendizaje de la independencia. Estos temas vienen reforzados con una simbología fastidiosa, destinada a conmover al espectador, quien permanece impasible ante las vejaciones que sufre Nayeli. La película establece rápidamente la banalidad de su tono, y no sorprende que aborde los temas con tanta superficialidad.

     La dirección contenida y convencional de la película le impide alcanzar su máximo potencial. Si bien algunas imágenes cumplen una función, también lastran la película: los numerosos primeros planos de Nayeli, su rostro y su cuerpo, hartan y parecen tomar al espectador por tan ingenuo como la protagonista. Además, el guión no logra infundir emoción, pues todo es predecible, con su sucesión de escenas esperadas, incluso empalagosas. Nayeli, sin embargo, es el corazón de este drama social, resistente, con su rostro dulce inclinado ante la adversidad. Pero su representación es poco halagadora, por su papel de víctima. El cineasta se aferra a su heroína, a todo lo que la rodea, y esto se vuelve sistemático, casi convirtiendo la película en un ejercicio estilístico. Su uso excesivo de primeros planos para mostrar el desconcierto de la protagonista no cuestiona la distancia.

    Pero Xavi Puebla no retrata a Nayeli, sumida en sus problemas, de forma miserabilista, sino que rinde homenaje a la tenacidad de una mujer invisible que se niega a ser aplastada por una sociedad individualista y encerrada. Desafortunadamente, el énfasis en su deseo arrastra toda la película hacia un simbolismo tan reduccionista como las fuerzas que obstaculizan el pequeño espacio que Nayeli busca para tomar las riendas de su vida. Nora Navas y Vico Escorcia forman un dúo clásico, contrastando a la mujer segura de sí misma, burguesa y egocéntrica que intenta ser compasiva con la joven inmigrante perseguida por la tragedia, y la película podría haber tenido el mérito de explorar su relación con mayor profundidad. Nayeli huye de un futuro indeseado, pero finalmente solo logra su deseo al decidir adoptar una vez más el comportamiento que desencadenó la película. En resumidas cuentas Femenino, singular queda un alegato en favor del personaje principal, una película sin mucho talento ni originalidad.

FEMENINO, SINGULAR– Versión en francés

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