El pasado 12 de octubre, en el marco de la 59.ª edición del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya (Sitges), tuve el placer de entrevistar a la directora Agata Trzebuchowska y el actor Konrad Kąkol a propósito del estreno nacional del largometraje SICK.
El largometraje narra cómo dos hermanos adolescentes cuidan durante sus vacaciones en Masuria de su abuela enferma, donde un entorno aparentemente idílico se convierte en el escenario de un deseo emergente e inquietante.
Sick encuentra en el horror corporal un lenguaje para hablar metafóricamente de muchos temas relacionados con los procesos de cambio físicos y mentales experimentados durante la vida. La propuesta es atrevida pero no tan exigente como para ser considerada solo para fans del género. Una película muy interesante y transgresora, digna aspirante a Mejor película en el Festival de Sitges (Sección Noves Visions) y que ha obtenido el premio a la Mejor dirección y una mención especial a Mejor interpretación en el Fantastic Fest 2026 en Texas.



JL: Buenos días. Soy José Luis, de Montagmira. Me acompaña Amor. Hoy conversamos con Agata Trzebuchowska y Konrad Kąkol sobre Sick, una película que nos ha parecido muy atrevida, inquietante, incómoda, a veces, pero sobre todo muy interesante y recomendable. Un excelente primer largometraje de la directora Agata, mundialmente conocida por su papel en Ida. Enhorabuena.
JL: Agata, ¿te imaginabas debutando en el largometraje con una historia de terror como esta?
Agata: Desde una fase muy temprana decidí contar la historia a través del terror. Quería hablar del horror de crecer y sentía que el género me proporcionaba elementos adecuados para hacerlo. Además, abordo temas bastante clásicos y pensé que el terror era una buena forma de acercarme a ellos.
JL: Los planos largos y la atención que prestas a los actores nos introducen poco a poco en la historia. Creo que la adolescencia puede ser una etapa aterradora como también puede serlo envejecer. La película sitúa ambos procesos uno junto al otro. ¿Qué tienen en común? ¿Cómo se relacionan con la idea de estar enfermo? ¿Podría considerarse el envejecimiento una enfermedad?
Agata: No diría que envejecer sea una enfermedad en sí misma. Lo que me interesaba era la conexión entre ambas etapas, me parecía muy interesante. Creo que, tanto al crecer como al envejecer, estás asumiendo una nueva identidad. De alguna manera ese proceso puede resultar aterrador. Por eso quise relacionar ambos momentos, tan conectados, y explorar qué podía aportar cada uno al otro.
JL: Konrad, ¿qué indicaciones de Agata te ayudaron a interpretar a Maks, especialmente cuando sus pensamientos y sus emociones deben expresarse antes de que ocurra una acción?
Konrad: Para mí fue fundamental comprender que Maks no sabe realmente qué está pasando en su vida en ese momento. Es su primer encuentro con el proceso de hacerse mayor y con esta situación, en la casa. También me ayudó mucho la indicación de Agata de que es un chico algo introvertido, “autista”.


JL: ¿Dirías que la casa es otro personaje? Parece un laberinto, una serpiente, con muchos lugares por los que moverse, explorar y volver. ¿Qué importancia tiene en la historia?
Agata: Es muy importante. Queríamos que se convirtiera en otro personaje. Para mí era fundamental situar la historia en un contexto de aislamiento, con esa sensación de soledad. La casa podía funcionar en ambos sentidos, como un refugio frente a los miedos de la infancia originalmente para después convertirse en algo casi peligroso, que parece imponerse sobre los personajes. Por eso era tan importante encontrar la localización adecuada y una casa antigua con la atmósfera necesaria.
JL: La transformación de la abuela nunca se explica de forma literal. ¿Tenías claro desde el principio qué le estaba sucediendo? ¿Por qué cambia ella también? ¿Debemos entenderlo desde una perspectiva metafórica?
Agata: No quiero explicar demasiado sobre el personaje ni sobre su proceso. Ante todo, quería que fuera un personaje desarrollado, con entidad propia. Al mismo tiempo, reacciona al proceso de Maks, a su conflicto interior y a la dinámica entre los hermanos. Por eso también atraviesa una transformación: responde a lo que les está ocurriendo a ellos. Quería que fuera una fuerza que intentara impedirles cruzar determinados límites, pero que, al hacerlo, también contribuyera a que cruzarlos resultara más tentador.
JL: Además de dirigir, tienes experiencia como actriz. ¿Te planteaste aparecer delante de la cámara en esta película (en lugar de Eliza Rycembel)?
Agata: Sí, lo pensé, pero me di cuenta de que podía complicar el rodaje, por ejemplo, en la escena con el bebe. Prefería estar centrada en mi labor de directora. Finalmente preferí ceder ese papel a otra actriz, que es amiga y mejor actriz que yo.
JL: Konrad, hay escenas que exigen mucha cercanía física entre los actores. ¿Cómo os preparasteis para compartir esos momentos? ¿Qué os ayudó a construir esa relación?
Konrad: Creo que contamos con unos dos meses antes de empezar a rodar. Antes de empezar a rodar ya teníamos mucho contacto, muy buena relación, construimos bien nuestros personajes y éramos amigos. Eso nos ayudó mucho durante el rodaje y a la hora de construir la relación delante de la cámara. Para las escenas más difíciles, como la última y aquellas en las que hay contacto físico y besos, contamos con coordinación de intimidad. Trabajamos con ese equipo antes y durante el rodaje, y nos ayudó mucho.


José Luis: Imagino que, aun así, algunas situaciones debían de ser complicadas.
Konrad: Sí, lo eran. Pero ayudó mucho que nos lleváramos bien y que existiera esa buena relación también fuera de la cámara.
Amor: Me llama la atención que abordes una relación entre hermanos, un tema que sigue siendo tabú. También resulta significativo que la historia transcurra en una casa y un bosque, junto a una abuela que puede remitir al pasado y a la tradición. ¿Podría interpretarse que una relación semejante ya se hubiera producido en una generación anterior y se estuviera transmitiendo dentro de la familia?
Agata: Sinceramente, nunca lo había pensado de esa manera.
José Luis: ¿Encuentras alguna relación con Hansel y Gretel, por la presencia de los hermanos, la casa y la anciana?
Agata: ¿Qué es?
(En este punto comentamos la historia, pero no es referente para la directora. Personalmente veo similitudes).
Amor: ¿Por qué te interesaba abordar ese vínculo entre los hermanos? ¿Era necesario? ¿Qué querías expresar mediante un tema tan incómodo y transgresor?
Agata: Fue una elección deliberada. También por eso decidimos contar la historia a través del género. Quería utilizar el incesto para hablar de la adolescencia, de sus miedos y de cómo los personajes experimentan el proceso de convertirse en adultos. No pretendía contar una historia sobre el incesto en sí mismo, sino emplearlo como una herramienta, como una especie de metáfora. Considero que el horror hace lo interno externo y visible. De ahí la decisión de recurrir al terror.
JL: Si, exacto, en esta película veo muchas metáforas… La carrera como tenista de Emma ya ha terminado cuando la conocemos. ¿Cómo influye esa pérdida en su relación con Maks?
Agata: Emma es unos años mayor que él y eso la coloca en una posición muy vulnerable. Todavía no es una persona completamente adulta, pero ya arrastra ciertas experiencias y frustraciones.
JL: ¿Esa frustración contribuye a acercarla a Maks?
Agata: Sí, exactamente. Se encuentra en una especie de lugar intermedio. Trata de poner a prueba los límites y de cruzarlos, a la vez que mantenerlos. Hay algo muy imprudente en su manera de actuar y de enfrentarse a lo que siente. Crea situaciones adultas, provocativas, para después marcar límites.
JL: Konrad, en algunos momentos Maks parece avergonzado de su cuerpo y de sus reacciones. Como hombre, puede mostrar excitación sin querer hacerlo. ¿Cómo interpretaste esa mezcla de deseo, vergüenza e incomodidad?
Konrad: Lo entendía como parte de él, del personaje y de su manera de estar en el mundo. No pensaba demasiado en ello de forma aislada. Creo que para él resulta natural. Quizá, si estuviera con alguien a quien no conociera tan bien como a su hermana, actuaría de otra manera. Pero esa es la relación que tiene con ella.
Agata: Desde fuera puede resultar difícil saber hasta qué punto se trata de vergüenza. Hay una mezcla de sensaciones. Se percibe que no está cómodo con su cuerpo ni con la situación, y ambas cosas pueden parecer una misma forma de sentirse avergonzado.
JL: Agata, ¿hay sentimientos o recuerdos de tu propia adolescencia detrás de la película? ¿Alguna experiencia personal te llevó a estas imágenes o situaciones?
Agata: No hay nada específico que pueda señalar. Pero, desde luego, la adolescencia fue una etapa difícil y aterradora para mí. Sigue fascinándome. Aunque soy bastante mayor que mis personajes, en cierto modo no siento que ese proceso haya terminado del todo. Además, también he vivido la experiencia de cuidar de mi abuela.
José Luis: La serpiente aparece asociada a muchas ideas de la película: la casa, los cambios del cuerpo, las situaciones incómodas e incluso el cartel. ¿En qué momento empezaste a relacionar esta historia con una serpiente?
Agata: Muy pronto, mientras desarrollaba el personaje de la abuela. Fue algo bastante intuitivo. La serpiente tiene muchas asociaciones posibles y no quería escoger solamente una. Esa transformación me recordaba, de algún modo, a una muda de piel. Tenía esa imagen en la cabeza y quería que estuviera presente, pero sin señalarla y decir: «Esto significa exactamente esto».



José Luis: También me llamó la atención la imagen térmica del final. ¿Está relacionada con esa idea?
Agata: Sí. Está relacionada con la manera en que las serpientes perciben el mundo.
José Luis: La película vuelve constantemente a los cuerpos que se ensucian y después se lavan. Se ensucian, se limpian y el proceso se repite. ¿Qué te interesaba de ese ciclo?
Agata: Es interesante. La verdad es que no lo había pensado de esa manera, pero tiene sentido. Me parece una lectura interesante.
José Luis: Konrad, ¿cambió tu manera de entender a Maks durante el rodaje? Me refiero a si, después de leer el guion y empezar a trabajar en las escenas, descubriste algo que te hiciera replantearte al personaje.
Konrad: No. Tenía claro al personaje antes de empezar a rodar. Mi manera de entenderlo estaba definida desde el principio.
José Luis: La película es muy física, pero algunos de sus momentos más perturbadores quedan sugeridos. ¿Cómo decidiste qué mostrar y qué dejar fuera de campo? ¿Te preocupaba la reacción del público ante un tema tan sensible?
Agata: Soy consciente de que se trata de un tema muy sensible y de un tabú muy fuerte. Pero quería hacer esta película y, como la realizamos de una manera muy independiente, pudimos permitirnos llegar tan lejos como quisiéramos, sin adaptarnos a lo que imaginábamos que la gente iba a pensar.
Intenté no juzgar a mis personajes. Tampoco quería utilizar el incesto solamente para provocar un impacto. Me interesaba que los espectadores entraran en ese mundo, sintieran a los personajes y vivieran la historia con ellos, en lugar de juzgarlos.
Sé que puede resultar difícil de ver. Sin embargo, aunque sea oscura, yo también encuentro algo lúdico en la película y quería conservar esa dimensión. Creo que el público no necesita que yo le proporcione un veredicto moral claro ni una declaración cerrada. Mientras la hacía, intenté confiar en los espectadores. Por eso me permití dejar algunas cosas sugeridas, sin explicarlas por completo.
José Luis: Después de esta experiencia, ¿te gustaría volver al terror? ¿O consideras que fue esta historia concreta la que necesitaba esa forma?
Agata: ¿Por qué no? Para mí, el género es una herramienta. Me resultó muy útil para esta historia y quizá también lo sea para otras. Estoy abierta a ello. Dependerá de lo que necesite cada historia.



José Luis: Esta lo necesitaba. Para terminar, ¿qué aprendiste de trabajar como actriz con Paweł Pawlikowski que después hayas podido aplicar a la dirección de actores?
Agata: Recuerdo que ensayamos mucho antes del rodaje. Como actriz me pareció muy útil. Fue un tiempo beneficioso no solamente para construir el personaje, sino también para establecer una relación sólida de confianza con el director. Por eso, al dirigir, también me parecía importante disponer de ese trabajo previo y no dejar que todo sucediera únicamente durante el rodaje. Además, estar delante de la cámara fue una gran lección. Me permitió comprender qué supone ser actor y cómo se vive esa experiencia. Todo eso ha sido muy importante para mí.
José Luis: Muchas gracias a los dos por vuestro tiempo. Nos ha gustado mucho la película y esperamos que tenga un buen recorrido en los cines. Ojalá volvamos a encontrarnos con vuestra próxima película.
Agata y Konrad: Muchas gracias.

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