Película de Rémi BEZANÇON, Francia, 2026
Crítica de Véronique Gille, traducción adaptada
Duración: 104 min.
Año: 2026
País: Francia
Dirección: Rémi Bezançon
Guion: Rémi Bezançon
Música: Laurent Perez del Mar
Fotografía: Pierre Cottereau
Reparto: Gilles Lellouche, Laetitia Casta, Guillaume Gallienne, Isabel Aimé Gonzalez Sola, Jenna Knafo, Katayoon Latif, Matthias Jacquin, Bénédicte Choisnet, Matie-Christine Orry, Yeelem Jappain, Jérôme Le Rhun, Louise Orry-Diquéro, Vanessa Missé,
Género: Intriga. Comedia. Crimen.
La película es rígidamente ingenua y predecible en este falso remake– o verdadero re-fake– de la famosa Rear Window o La Ventana indiscreta por el igualmente famoso Alfred Hitchcock. Los dos protagonistas, marido y mujer —él, un escritor con la mente saturada por una novela policíaca de época que no acaba de terminar; ella, una profesora universitaria especializada en imágenes cinematográficas— están profundamente aburridos. Se supone que él es la reencarnación del personaje hitchcockiano postrado en su silla, con la pierna enyesada, que se transforma en el voyeur perfecto. Pero en la película de Rémi Bezançon, todo es artificio y superficialidad.

En primer lugar, las interpretaciones exageradas y poco naturales de Laetitia Casta, la amable maestra, y Guillaume Gallienne, el villano, resultan totalmente inverosímiles. ¿Es esto una película o una obra de teatro? Solo Gilles Lellouche, el escritor que sufre de bloqueo creativo tras publicar doce volúmenes de su saga policíaca, logra destacar y ofrecer algo de diversión. Esta película pretende ser reflexiva, pero no es más que una mezcla de esfuerzo narrativo y didactismo torpe, que culmina en una entrevista ridícula y farsesca con el maestro del suspense, la cual, en última instancia, hunde todo el proyecto y aniquila cualquier posible tensión.

No se fíen del título, porque la película resulta ser una desagradable sorpresa para cualquier fan del maestro inglés y su humor sutil y socarrón. Aquí, el director hace las cosas sin arte ni esmero. De hecho, parece carecer de ideas, los diálogos son a veces charlas a diestro y siniestro y, otras veces, el conjunto roza lo palurdo. Hay que reconocer que Gilles Lellouche es ocasionalmente hilarante en esta comedia tan irregular y floja, pero habríamos agradecido volver a ver el espíritu enérgico, travieso e ingenioso de la película original.

La película, en el mejor de los casos, podría resultar un agradable entretenimiento para ver en momentos de profunda depresión. El guión es flojo, sobre todo porque la dirección es igualmente insípida y le cuesta mantener el ritmo. En resumen, Rémi Bezançon ofrece un recorrido poco original por todos los tópicos manidos de la comedia policíaca convencional. Una interesante “mise en abyme» prometía inicialmente una película relevante, pero al final se estanca por la falta de un guión sólido. El resultado es eficiente al principio, pero termina por irritar.


Entonces queda la relación entre los dos protagonistas, plana y predecible, convencional y superficial, por lo que tampoco nos deja sin palabras. Las promesas de la película no se cumplen. Los chistes, en su mayoría juegos de palabras y guiños muy franceses, podrían provocar una sonrisa. Solo un poco. La premisa inicial, a saber, una parodia de La Ventana indiscreta era una buena idea, pero llevada al extremo, esta parodia resulta difícil de digerir y exasperante.
Vista en BCN FILM FEST X edición .
ASESINATO EN LA TERCERA PLANTA – Crítica_ versión en francés
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