Película de Marta Díaz de Lope Díaz, España, 2026
Crítica de Véronique Gille, traducción adaptada
Duración: 106 min.
Año: 2026
País: España
Dirección: Marta Díaz de Lope Díaz
Guion: Marta Díaz de Lope Díaz, Zebina Guerra
Música: Zahara
Fotografía: María Codina
Reparto: Sofía de Iznájar, Bruna Lacadamo, Aixa Villagrán, Daniel Ibáñez, José Troncoso, Elena Irureta, Jordi Sánchez, Nora Otxoteko, Leire Aguiar, Lorea Carballo, Miriam Rubio, Carmen Flores, Carmen Ruiz, Pepa Aniorte, Alejandro Casaseca, Fernando Fraga, Miguel Gorbe, Diego Montejo, Antonio Reyes
Género: Drama. Deporte. Fútbol. Feminismo. Años 70.
Inspirada en hechos reales, esta película narra, con toques de humor y cierta sencillez, el surgimiento del fútbol femenino en España durante la década de 1970. Algunos momentos llenos de sensiblería salpican la película, pero sigue siendo interesante si se considera el contexto social del ocaso del régimen franquista, plagado de discriminación represiva contra las mujeres, especialmente las muy jóvenes. Desde las primeras escenas, podemos decir que la película va directo al grano, abordando los prejuicios a los que se enfrentó este equipo en ciernes, apoyado (escasamente) o insultado (a menudo) con crudeza tanto por hombres como por mujeres.



Todo se presenta con un tono desenfadado, realzado por diálogos que resultan a veces divertidos. Pero el reparto deja mucho que desear, lo cual es una lástima. Daniel Ibáñez interpreta al entrenador de este peculiar equipo y es impecable, pero los demás personajes principales y secundarios son más bien caricaturescos. El mensaje de la película pretende ser contundente (el machismo latente y aceptado) con su ambientación retro, chistes sexistas y camisetas de fútbol de los años setenta. La dirección, en general, es sobria. Se percibe que la cineasta quiere denunciar la discriminación y sacudir de verdad los prejuicios arraigados que impiden el progreso de la sociedad.



Una película deportiva que usa tanto los pies como la cabeza para asestar golpes precisos, capturando eficazmente la atmósfera de la época con el peso de una Iglesia hipócrita y egoísta y unos Servicios Sociales para Mujeres abusivos e ignorantes. Es un poco exagerada —la película recurre a menudo a clichés y no teme encadenarlos para entretener— pero es enérgica y vibrante. Una película honesta con una narrativa que exuda crítica social y familiar. Sin embargo, la obra muestra una profundidad psicológica limitada, con personajes desarrollados superficialmente hasta el punto de convertirse a veces en arquetipos irritantes (Nati, Belén, Alicia…).



No obstante, la película nunca resulta pretenciosa, aunque entrelaza intenciones y giros argumentales obligatorios como perlas, compartiendo esa extraña certeza que tienen algunas películas de que los acontecimientos deben desarrollarse de una sola manera. Como telón de fondo, por superficial que sea, la película logra capturar, setenta años después, las fisuras de la sociedad española. Quizás no sea insignificante que toda la trama se desarrolle en los barrios obreros de Madrid, con su arquitectura que subraya la deshumanización imperante en esta sociedad, así como el marcado contraste entre las clases sociales.



También es cierto que este aspecto podría haberse manejado con mayor eficacia, y la película no está exenta de defectos, como la incapacidad de evitar el kitsch en ciertas imágenes, actuaciones irregulares donde los actores parecen recitar sus diálogos o sobreactuar, y algunos diálogos, aunque ocasionalmente graciosos, se sienten fuera de lugar y pronunciados con la sutileza de una apisonadora. Todo esto resulta un tanto simple y conduce sin asperezas a un final feliz predecible, al igual que la propia película. Hoy en día, son los prejuicios de los paletos racistas (y probablemente sexistas) los que empañan el fútbol, en el que estos mismos paletos encuentran una salida para su miseria intelectual y social, tal como lo hacían hace setenta años… Continuará.
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